03
may
12

Introducción

Desde la pregunta impronunciable. Desde la mentira que se desviste y se pierde en la trama de esta historia mía sin repercusiones.  Aquí mi relato cobarde que aún no sabe hacia dónde va pero, con la certeza de la historia que he dejado atrás.

Quizás es esta mi razón, quizás es aquí donde vive el desencuentro con la respuesta del por qué estoy aquí, tocando tu puerta.  Es inevitable… las palabras tienen su fin y lo encuentran en este papel desgastado destinado a morir entre tus manos.

Melina Victoria Mireles Blanco-Uribe 28 de mayo del 2012

22
abr
12

Extraña Venganza

Quiero un espacio… un tiempo en tu boca.
Quiero una cama en tus labios donde descansen mis horas.

 

Una espera de ganas… un encuentro silente,

Donde el punto y seguido te llene la mente…

 

Una silueta, una caricia impaciente,

Un recuerdo pasado que se vuelve presente…

 

Sin viento, sin luz, sin artificios,

He aquí mi cuerpo y el tuyo sin sacrificios…

 

Sin desespero espero el momento en que despiertas tu deseo,

Encuentras en mí un nuevo credo…

 

 

Levantas tu mirada, rozando la mía,

Sonríen tus labios te vuelves picardía…

 

Y así despiertas a una verdad que no veías

Que soy un sueño en tus sueños que no seré para ti algún día…

 

Melina Victoria Mireles Blanco-Uribe

21 de abril 2012

15
abr
12

Tiniebla

¡No quiero!

¡No quiero!

¡No quiero!

Sentir que las hojas caen y solo mirar como el charco las atrapa.

Es el agua que perdió la batalla contra el aceite, la mugre y el miedo.

Ver que el tiempo lanza su sentencia y olvida las esperanzas de aquello que no pudo ser.

¡Duele!

¡Duele!

¡Duele!

Recordar que no sirvió de nada las lágrimas que derramaba la anciana en su torre de deseos sin consumir.

La niña que hundió su rostro en el barro cuando la mano de quien ella confiaba la empujaba al abismo para luego abandonarla e huir.

El perro que caminaba con hambre en la mirada sin encontrar la compasión simple de un trozo de pan un trozo de nada que llego cuando la muerte abrazo su sentir.

¡Hastío!

¡Hastío!

¡Simple Hastío!

De este vacío que visita mis horas sin que pueda deshacerme de él.

No puedo cambiar al mundo.

No puedo entender la codicia.

No puedo evitar machar mis manos de la oscuridad que a todos acaricia.

Fe.

Fe…

Mi Fe…

Aquí esta latiendo en mí mientras la melancolía llenan un pecho sin que una sola lagrima salga de él.

¿Con quién compartiré mi deshonra?

¿Con quién abrazare mi final?

¿Con quién sonreiré cuando llegue la hora… de entender la escondida verdad?

Aun espero…

Melina Victoria Mireles Blanco-Uribe

15 de abril de 2012.

21
feb
12

Adentro

Cómo te explico lo que siento?

Solo trato de narrar la ansiedad que hay detrás de estos versos…

Cómo relato mi locura?

Este no saber expresar lo que niega mi cordura…

Cómo me planto ante tus ojos?

Sin sentir tu mirada que ahuyentan mis demonios…

Cómo calmo mis angustias?

Encontrar paz en instantes a veces es tarea dura…

Cómo enfrentar esta despedida?

Si al no escucharte me siento tan perdida…

Cómo aceptar que no funciona?

Que  no es el tiempo ni el lugar no es precisa ya la hora…

Cómo dejo de ser yo?

Busco sin cesar la razón de este adiós…

Cómo detengo mis preguntas?

Si me hiciste tanto bien como es que ahora me asustas…

Cómo espero tu encuentro?

Si ni tu mismo crees en un final feliz en este cuento…

Cómo?…

 

Melina Victoria Mireles Blanco-Uribe

21 de febrero de 2012.

01
ene
12

Las Monedas

Esta noche de espesa bruma me presento ante ti para besar tus manos y rozar tu perdón.

La inspiración se desvanece y la siento en mi cuello asfixiándose sin poder correr hasta mi corazón.

Mis pies están descalzos, te dejo ver mi humillación.

No me importa, ya nada importa… somos tu y yo en la penumbra de este momento de oración.

Las monedas sobre la mesa recuerdan la llegada del adiós.

El pago por este camino que he de cruzar y que aun a solas tú me acompañas en el sonido de su metal.

La mirada benévola esa misma que ha tantos hizo huir y que a mí me atrae sin vacilación alguna.

Valiente yo? Jamás… es solo el leguaje de aquel que viene de una tierra lejana y por fin encontró a alguien del mismo lugar, del mismo origen, del mismo cantar.

El silencio me sopla, te soplan.

Tu locura, la mía.

¿Esto acabará? ¿Podremos tener un final? Dónde la cuerda se termina y solo queda desvanecerse sin piedad…

Esta noche me aferro a tus manos…

Esta noche no te quiero soltar…

Esta noche es mi momento sagrado…

Tu y yo, divina oscuridad.

Melina Victoria Mireles Blanco-Uribe

01 de  enero,  2012

10
ago
11

Preguntas del Absurdo…

¿Quién dice que para desahogarse es necesario soplar un globo con palabras llenas del vacío que llevas por dentro?

¿Quién toca la puerta cuando está abierta solo para aparentar que desea tu permiso para entrar?

¿Quién ríe entre dientes cuando tú te arrepientes de alguna boca besar?

¿Quién es el dragón que escupe agua porque se canso del humo de unas llamas que espantan a las princesas del cuento?

¿Quién ata las cuerdas que sujetan muñecas de placer escondido en un instante letal?

¿Quién tapa las sombras con tinieblas que tiemblan al saber que la luz está por llegar?

¿Quién cree saber que lo que dicen mis textos son verdades o mentiras escritas en silencio?

¿Quién?

05
jul
11

Espérame en la oscuridad…


Cuando mi alma ya no me grite y me diga que esto esta mal

Que mi mente se calle y me deje sentir una vez más.

Cuando el día se acabe y no importe el que dirán.

Que la cárcel en que me encierro libere sus cadenas y me absuelva de mi maldad.

Porque admito soy cruel, soy vil y nunca sabré amar.

En la luz me acobijo, me escondo, me encierro para no lastimar.

Porque afirmo mi miedo a seguir tu camino lleno de flores que solo necesitas regar.

En lo simple me ahogo, me pierdo, es ajeno al camino de mi pasar.

Me desgarro por dentro pero eso no importa para la realidad.

El mundo es de hierro, el frio es eterno y tienes que aprenderte a abrigar

Me endurezco, me pierdo y este es el juego para lograr ganar.

El orden, lo seguro, las reglas que un día entendí que era así como se debe jugar.

Aquí estoy en el agua brindando en tu copa por tu bienestar.

Trato de convencerme que es lo correcto estar en soledad.

Aquí estoy esperando que el tiempo sea bueno con tus manos con tu palpitar.

Trato de no llamarte de no interrumpir la velada de tu felicidad.

Tu me enseñaste el abrazo perfecto, la sencilla lealtad.

Yo no estoy lista para abrirme al mundo sin tierra donde pisar.

Tu vives tu lucha y sonríes sin parar.

Yo paro mis alas y calzo mis pies buscando aterrizar.

Espero el tiempo sea tu amigo y te acerque a la Paz.

Espero poder compartir junto a tu mano un momento mas.

Espero en un mañana toparme con tu caridad.

Espero me esperes en la oscuridad.


Melina Victoria Mireles Blanco-Uribe.

5 de Julio de 2011

28
mar
11

Mito…

Hay algo pendiente

Una frase incompleta

Una melodía con saltos de notas que no logro adivinar

Es un susurro que se esconde en la noche

En la mirada llena de un niño sin nombre.

Hay un vaso lleno de aire y vacio.

Hay un cuerpo necio que se empeña a morir de frio.

Las preguntas resuenan creyéndose lanzas

Ignorando que en las respuestas se esconden las mas filosas armas.

No vuelvas tu cara, no envistas tu miedo.

Que aquel que huye, se vuelve  pequeño.

La insignificancia de una silueta lejana.

Ni pensar que un día creí me harías falta.

Hay algo pendiente.

Un castigo en el templo por la ofrenda derramada.

El martirio indebido desperdiciando un alma que se creía aún blanca.

La saliva en el suelo, el sudor de una frente.

La mentira lejana que intenta morderte.

Soplando en el viento se cuenta una historia.

Lamentos y risas, confusa memoria.

Se cae en el tiempo se pierde en la gloria.

La historia que muere, sin letras, sin  prosas.

Hay algo pendiente…

Melina Victoria Mireles Blanco-Uribe

28 de marzo de 2011

14
oct
10

En memoria de Micaela

Bienvenida a mi mundo.

de caos y esplendor.

No siempre es de colores,

pero tú eres mi mejor rayo de sol.

Siempre estaré a tu lado,

aunque haya dolor.

Prométeme una sonrisa,

cuando se detenga mi reloj.

 

Te esperamos bailando,

en cada sensación.

De sentirte en mi sueños,

cuidándome del temor…

Siempre supe que eras mi maestra,

en este despertar.

Hoy me enseñas la lección más dura,

te juro no te voy a defraudar.

 

No será fácil dejarte,

partir a tu hogar.

Siempre supe que eras,

más un ángel que real.

 

Ahora pierdo mis horas,

mirando tu calor.

Aun estas en mi pecho,

aun estas en mi corazón.

Prométeme tu alegría,

prométeme un abrazo a cada amanecer.

Yo a cambio te regalo,

una vida de esperar.

Una vida de levantarme,

de recordar que debo caminar.

 

Te lo  juro mi niña,

no voy a dejar de luchar

Ahora esta vida no es solo mía,

es vivir por tu mirar.

Hoy comeré chocolate y,

brincaré en un castillo

Para que vivas conmigo,

la niñez que no has podido

 

Hoy abro los ojos mi cielo,

y las lagrimas me recuerdan soledad.

Micaela adorada jamás

te dejare de amar…

Melina Victoria Mireles Blanco-Uribe

14 de Octubre 2010.

 

 

 

19
sep
10

Declaración

Gracias…

A veces no se cómo decirlo.

Mi soledad es un imán que solo tu rompes.

Esa es hoy mi verdad.

Miedo…

Porque eres importante.
Por lo nuevo.
Por lo que dolió una vez.

Respiro…

Eres aire.
Eres agua.

Mi desahogo…

Cómo te llamo? …
Cómo te doy nombre?…
Eres mi anónimo…
Eres mi fe…

Te amo… susto otra vez… un día mi cobardía se acabará o un día ella  acabará conmigo…

Melina Victoria Mireles Blanco-Uribe

19 de septiembre – 2010.

06
nov
08

Sorprendida…

mecedora-penumbra
En el ayer que te amarra a costumbres viejas del no hacer.

Allí estaba yo sentada en la mecedora del tic tac del reloj.

Esperando que la canción de cuna cesara su melodía sin darme cuenta que era yo quien la silbaba.

Esas notas aletargadas de un cuento infantil que se niega a morir.

Recuerdos… Traicioneros recuerdos que una y otra vez los vivo en repetida desgracia

Allí abrí los ojos.

Allí vi las arrugas que delataron una vida desperdiciada en costumbres de miedo.

Surcos benditos del vivir de los días.

La Mujer pariendo a su hijo con un gemido que surca sus entrañas.

El Hombre que rompe el madero para sentarse en él  demostrando su dominio y su poder.

No solo el tiempo y las experiencias dejan sus huellas en el cuerpo. 

También lo hace el miedo que congela resecando la piel. 

Áspero, cartón temeroso que cubre un cuerpo  cobarde… con sed de pasiones que de un día ser ciruelas jugosa de carne viva y húmeda, hoy se han convertido en pasas secas… exprimidas… arena eterna en mi boca.

El silencio me despertó.

Mi silencio me grito.

Y mi cuerpo envejecido sintió calor y las gotas de sudor humedecieron mis ganas.

¿Fui yo?

¿Acaso fui yo?

¿La basura debajo de la alfombra es mía?

¿El tapete es mío?

¿La escoba es mía?

¿La mano que se esconde es mía?

Terrible despertar de infancia eterna, de escondite sombrío lleno de letargo de no querer mirar afuera y volverse ciego en el adentro.

Sin canción de cuna

Sin el rechinar de la mecedora.

Solo queda el reloj. 

Melina Victoria Mireles Blanco-Uribe

5 de Noviembre del 2008

 

 

 
06
nov
08

Palabras Sueltas de una noche o Carta al Inconciente

Y todavía me pregunto si tu rostro volteara la mirada… si una chispa te hará encontrar lo que buscabas… si la curiosidad te hará cosquilla… hará ver lo que en verdad te alivia…

 

Cuanta distracción mal administrada hay en tu mirada… cuanta huida sin remedio para no tocar tus sentimientos… aquello que de vez en cuando te hacen perder el sueño… Aquellos que por instantes pequeños, llenan tus ojos de agua y tu logras tragarla en un solo bloque de líquidos recuerdos en los que no te atreves nadar…

 

A veces me pregunto si es que te quieres castigar, por un día escoger una soledad. Ese camino resultó tener un precio demasiado alto…

 

Tal vez son solo fantasías mías esas de descifrar una mente aparentemente fría… que resguarda un ardor de viejas épocas y sigilosos deseos…

 

Al fin y al cabo soy una mujer más según el mundo… según el escrutinio científico que siempre querrá encasillar.

 

Nunca me sentí tan clasificada como aquel libro de recetas que te indica la temperatura exacta para que la carne se enrojezca y sea jugosa a tu boca…

 

Cuantas hojas te faltaran por leer para darte cuenta que mis recetas no tienen letras ni medidas… es como cocinar siguiendo el instinto… el instinto correcto… eso que fluye como la leche al llenar la jarra y, luego al vaso y, luego a la boca justa que la a de degustar…

 

Quizás la prejuiciosa soy yo… quizás tienes la mirada mas limpia que yo… quizás sabes mas de cocina, de no derramar la leche, quizás tus horas de vuelo son mas allá de mi planeta… tal vez me dejaste atrás… pero decirte eso, si te soy sincera es simplemente mi gesto de humildad… te doy ventaja…

 

Y entonces?

Te quieres liberar?

Quieres pensar que ya no hay nada mas?

Tener la certeza que podrás controlar tus mañanas y tus adentros?

Escogerás ser niño, ser anciano o ser lo que realmente eres? Un hombre que carga sus deudas y las pagas cuando es debido… guardándose solo un par en sus bolsillos…

 

Una vez mas seré justa y no apuntare mi pluma exclusivamente a tu andar…

Pero es que acaso puedes tu leerme a mi?

No… no soy soberbia,  ni tengo un arrebato de lejanía despectiva… no… en realidad es que ya he perdido un poco la fe de que exista aquel que lea mis líneas y que me deje leer las suyas…

 

Ser lo que eres… Ser lo que soy… cuando Ser será un Somos sin que el Miedo le gane al Amor… no creo en la razón… creo en la verdad…

 

Dicen que todo tiene un precio… yo no lo creo así… yo creo en el valor… en el justo valor…

 

Que tus días sean ligeros como una pluma que vuela tan alto como tus deseos… tan altos como la libertad… nunca una pluma se ha caído… nuca se ha maltratado por no saber volar… pluma2

Melina Victoria Mireles Blanco-Uribe

7 de julio del 2008 

06
nov
08

Detalle

las-luces-del-parque

En una noche, en sola una noche…

En una sonrisa, en una abierta sonrisa…

En un respiro, en un perpetuo  respiro…

En una palabra, en tu única palabra…

Allí me encuentro… en un mundo imaginario contigo…

 

Melina Victoria Mireles Blanco-Uribe

21 de Octubre del 2008

 

 

 

 

 

 

 

07
nov
08

Rutina

(Texto inspirado en un instante de intercambio creativo – Gracias Héctor Ulises)


Palabras Introductorias:

La rutina es uno de los componentes esenciales de la Disciplina  y la Constancia. Lo que aquí está escrito no pretende cambiar la visión e importancia de la misma. Todo es un simple y artístico desahogo…

“La Vida es un Instante”

  despertar-y-trabajar1

Primer Acto

La Rutina…

Mi Rutina… tu Rutina…. Rutina.

Casi suena a mala palabra si le das la entonación adecuada a un día lleno de vacios….

Rutina…

Hace unos años conocí a una niña con una condición especial “Autismo”, hoy día es una mujer y sigue siendo autista… sigue refugiándose en los mismo hábitos… los mismos ritmos de abrir y cerrar la puerta unas siete veces… de tomar el desayuno a las 8am y prender el tv a las 8.25am.

Que segura se siente si cada uno de sus pasos van marcados por aquella agenda implícita de su ser que no pide cambio, que no pide sorpresa, que exige reglas que nunca se quiebran.

Rutina…

Es una palabra poco melodiosa, esconde un concepto estricto y sin salidas… la rutina es como una línea recta que es trazada por un lápiz eterno…  es un camino sin cruces, sin desvíos y hasta sin riesgos.

Extrañamente la rutina se cuela en mi mente como amiga de la soledad o del no atreverse… de no desafiar, de no oponerse, de conformarse con lo que hay. Rutina engañosa y maliciosa que juega a la costumbre de no desear mas de lo que se tiene, de no hacer mas de lo que se debe… de no explorar mas allá de las sombras y de las pieles…. Rutina…

Cuanta gente hay que ama la Rutina!  Y quien los culpa?… no solo hablo de autistas, hablo de la ama de casa que desea ver todo en su lugar y no admite errores a la hora de cocinar…

Hablo del perro que espera su hueso todas las mañanas, todos los santos días del año.

Hablo del hombre que espera la quincena y el último de mes…


                Hablo de la pareja  que al hacer el amor ya saben la historia del punto y la coma que deben tocar …  van directo al grano y no salen de la cama, ni descubren el placer de la mesa en lo que respecta a los manjares de amar…

 

Segundo Acto

La Rutina pone Orden… habla de deberes y derechos, habla de seguridad… Rutina es el uniforme que no debes cambiar…

Y entonces… por qué es que no me simpatiza la amiga Rutina?

Será que no la vivo sino que la padezco?

Será que la llevo en las manos, en mi mirada, en mis gestos?

Será que me recuerdan a las monjas en mis años de colegio?

Si la rutina fuese un animal probablemente fuera una gallina… no es apreciada  por su belleza en lo absoluto, a veces apesta pero, vaya que es útil!

Si… definitivamente la rutina es la gallina… no el gallo… simplemente una gallina… todos la conocemos…quién no ha comido el producto de este animal? Casi nadie.

Pues bien, admito y confieso su utilidad sin que esto marque mis días de bostezos oscilantes entre las 2 y las 6pm en el segundo turno del trabajo…

Hare las paces con el concepto y la palabra que hoy me trajo a este papel… hoy prometo usarla como quien usa un cubierto, un zapato o un sartén… solo en lo justo, solo en lo necesario y en lo que caiga bien.

Ultimo Acto

Novedad… que linda palabra, casi suena con una campana de cascabel…

Y quizás escuche una voz que dice “no todas las novedades son buenas”….pero amigo mío las novedades traen cambios, traen movimiento, traen noticia de lo que hoy creíste ya no es tan cierto o es más cierto aun de lo que creías…

Novedad es sorpresa,  novedad es noticia. Es un paso que se acerca a lo que mañana será tu vida.

Dios que bien me cae una sorpresa!

Es sentirte una vez más despierta…

¿Quién le teme a la voz de las nuevas? noticias… muchos… lógico es.

Porque con lo nuevo viene lo incierto, viene el torbellino de preguntas:

Estaré preparado?

Como me afecta esto?

Que podre hacer?

Me importa?

Que dirán los otros?

Como podré averiguar mas?

Y si realmente no te importa saberlo?

La novedad seguirá siendo noticia hasta que se vuelva costumbre, hasta que pase por ser Rutina y perezca en la nada.

Ahora imagino un mar inmenso donde el agua esta quieta de tal forma que ya no es mar. Es un espejo. Tiene su belleza quieta, no pasa nada alrededor… esa es la rutina esperando a su predecesor que es  la lluvia, son las olas, es el viento, es el tiempo… la novedad llega

La rutina, si dura mas de la cuenta se quiebra …

Y la novedad no existiría sin ella…

                                                               Fin.

 

 

                                               Mi Rutina en esta noche de septiembre….

 

Hoy sentada en esta silla,

en este cuarto lleno de costumbres,

que un día más me acobija.

Lanzo un deseo al aire,

para que lo sople la brisa…

 

Y pido que en estos años

Que me faltan por llenar,

de ilusiones, de trabajos

de alegrías y de pensar,

No me falte la rutina de unos mismos labios

Ni la novedad de una nueva caricia…

Que yo a cambio…

Sonriere a cada extraño

Que posea una mirada sombría…

 

Para así devolver al cielo

Lo que transforma esta vida mía

Al compartir con la años un espacio y una sinfonía,

Gracias por las horas…

Gracias por lo puntualidad…

Gracias por las esperas

Y por sin saberlo llegar…

 

Melina Victoria Mireles Blanco-Uribe.

15 de septiembre del 2008

07
nov
08

La noche de Ella

Colocando el pequeño frasco entra sus piernas, perdiendo el temor de que la descubrieran, comenzó a abrirlo como quien devela un cofre con tesoros prohibidos. Fácilmente la tapa cedió a la fuerza de sus dedos acostumbrados a pasar cuentas de rosario, su contenido suave, gomoso y brillante dejo sentir su olor penetrante; ese que solo las mujeres que han vivido les es común.

Se escuchó un sonido a lo lejos,  sus muslos temblaron por un instante … el miedo de derramar aquel elixir era mayor que el de ser encontrada in fraganti en tal mundano pero tentador acto… probablemente sería el sacerdote asaltando la cocina. Ambos infringían la ley, solo que aquel hombre de sotanas oscuras le era permitido sus costumbres gulosas donde el resto de la congregación se haría de la vista “gorda”… muy apropiado aquel término… El poder de un hombre era visible hasta en aquel detalle, pero eso ya no importaba.

Ella estaba allí, sola, con el contenido de aquello que siempre soñó. Para lograr ser precisa, deslizo el pincel dentro del recipiente. Extrajo un poco de su contenido, no quería derramar más allá de los límites de aquellas partes de su cuerpo que estarían destinadas a gozar de aquel ritual. Finalmente, sintió la humedad fría en la punta de sus dedos. Una mueca de satisfacción se dejó ver en su rostro, no sabia si era temor o placer, pero continuó haciéndolo una y otra vez. Cada vez su pulso era más exacto, y todo iba bien, nadie juzgaba, nadie prohibía. Era Ella allí en su travesura, ya habría tiempo de expiar su pecado con una tarde de plegarias y alguna flagelación, pero dentro de ella creía que Dios le sonreía ante su desliz…

¿Qué podría haber de malo en aquello?¿Cómo el demonio podría caber en aquel frasco? ¿Es que la pureza es tan frágil?

En ese instante se abrió repentinamente la puerta… era la madre superiora, atrás oculta entre sus faldas la novicia predilecta, la que de alguna manera había adivinado su pecado y ahora era la causante de que aquella noche de vergüenza.

Ella se levanto y tapo todo su cuerpo con las sábanas como si eso la salvase de la mirada implacable y de la justicia de aquella mujer llena de autoridad “celestial”, pero que jamás llegaría a ofrendar una misa, su poder no era tan grande…

Camino con pasos firmes, la cogió a Ella de las manos dejando ver machas rojo sangre en la punta de sus dedos. La paciencia se había agotado y las bofetadas compulsivas no tardaron en llegar… la novicia  chismosa sonreía con una mueca casi diabólica.

Ella fue confinada al castigo perpetuo del silencio sin poder establecer contacto de ningún tipo con el resto de la congregación. Día a día escuchaba el murmullo de las que fueron sus compañeras de devoción. Una de ella en una ocasión escupió su cara y le vaticinó una eternidad en el infierno.

¿No es el infierno una vida de sin amor? ¿Era Dios el que amaba a sus hijos y predicaba el perdón de los pecados? ¿Es que acaso despertó a una pesadilla y el sueño había sido su vida de entrega en la casa Dios? ¿Todo era mentira?

El padre la miraba con ojos acusadores, cuando él era igual de pecador. Ella no aguanto el castigo, su alma empezó a enfermar. Iniciaba las mañanas llorando amargamente y golpeaba su cabeza una y otra vez con las manos que aquel lejano día fueron prueba de su pecado. Un pecado que le abriría los ojos a la maldad… y abrió los ojos tanto que ya nunca los pudo cerrar. Así perdió las noches de sueño y encontró la vigilia de pensamientos que martillaban la paz que se desboronó… hasta que el día no llegó…  el aire no entro mas en su cuerpo…

Nadie la lloro…

La criada fue la única en entrar en sus habitaciones luego de retirado el cuerpo de la pecadora. No había tiempo que perder el cuarto debería ser arreglado para una nueva visitante. Y fue allí entra aquellas paredes, exactamente debajo de la cama donde Ella murió, yacía vació el frasco con la ultima gota de pintura que un día le dieron color a las uñas de una niña que queriendo ser monja, una noche  cometió el terrible pecado de la vanidad…

¿Cuantos pequeños pecados se necesitan para que el juego de ser Dios castigador se desate?… Solo uno…

Melina Victoria Mireles Blanco-Uribe

19 de Diciembre del 2007monja1

09
nov
08

A lo Incierto

redwine 

Una luz en mi mente, tan solo un deseo

Sabiendo que existes, aunque no en mi tiempo.

 

Una excusa perfecta para aliviar mis manías

Una ausencia perpetúa en el hoy, en mi vida.

 

Un espacio completo de temas, de sueños

Un cuarto vacío en donde habitas sin pesos

 

Una noche de vino con copas secas,

Degustando palabras quizás pasajeras.

 

Una mirada certera sin llegar a mi vista.

No toca mi alma pero si inunda mis días.

 

Mis noches de pensares en futuros inciertos

Me llevas sin resistencia a entrar en mis sueños

 

Los días pasando, el tiempo que corre.

Y tu sin saber lo que mi mente esconde.

 

Melina Victoria Mireles Blanco-Uribe

21 de abril de 2008

11
nov
08

Los Versos de la Desdicha

desgracia1En la soledad del grito…

Cuanta hiel acumulada…

Mi lengua se espanta al pronunciar las palabras

Que brotan en vomito abominables lamentos de erizos filosos.

Que recorren mi garganta desde mi alma hasta el hastío de mis labios…

 

Nadie escucha la Nieve gemir cuando el sol la deshace.

Inclemente…

Dominante…

Poderoso astro que aniquila las aguas de una fría pureza…

¿Quién viene?

¿Quien se acerca?

El rincón sigue a oscuras sin siquiera alimañas que quieran refugiarse en su penumbra.

 

¡Que corten la tela de los juicios eternos!

¡Que viva la noche vacía de recuerdos!

¡A nadie quiero a mi lado!

Que no los confundan mis versos…

Que mis lágrimas son secas y no piden caricias

Que las sonrisas están rotas y no hay como tejerlas

Se acabaron los hilos y las agujas son la hierba

Donde camino descalza sin que nada me duela…

Melina Victoria Mireles Blanco-Uribe

11 de noviembre del 2008

12
nov
08

Hoja Seca – Fabula

http://sindromeneurona.blogspot.com/2007_09_01_archive.html

http://sindromeneurona.blogspot.com/2007_09_01_archive.html

En un apacible bosque donde la suave brisa paseaba sus alas con la libertad de un águila y la luz calentaba sutilmente cada ser vivo como la caricia más tierna. Donde el aroma de las flores abrazaba cada espacio y el cantar de los pájaros es una sutil cosquilla que alegra a los sueños.

 

 

       

En ese hermoso lugar crecía un frondoso árbol cuyas ramas eran fuertes y gruesas pero al mismo tiempo fértil cuna de miles de hojas deseosas de jugar con el viento y bailar a su ritmo.

      Una de ellas un día despertó viendo como toda su superficie cambiaba de un verde vida a un amarillo cenizo fue entonces cuando sintió una fuerte brisa que lo arrastraba, en ese momento sintió pánico al verse suspendido a merced del aire y pensó:

- Mi vida ha llegado a su fin, separado de mi cuna vegetal no podré sobrevivir.

      Y mientras sus pensamientos lo envolvían en una red de desesperación, la suave tierra mojada amortiguó su caída. La hoja marchita lloraba y sus lagrimas parecían un traje de rocío. De pronto un nervioso insecto apareció dando carreras de un lado para otro gritando en un tono que parecía un taquígrafo acelerado:

- ¡Araña! ¡Araña! ¡Araña!…..

 

 

     Más rápido que la velocidad de un rayo el pequeño invertebrado se escondió tras la hoja al tiempo que salía la regordeta tarántula, que al no encontrar nada apetitoso dio media vuelta y desapareció.

-¡Gracias por la ayuda te debo la vida!-dijo el insecto ya más calmado-¿hay algo que pueda hacer por ti?.

- Mi vida ha llegado a su fin, separado de mi cuna vegetal no podré sobrevivir, no hay nada que puedas hacer por mi.

El insecto quedo mudo y se fue esperando no volver a oir a aquella triste hoja.

     Un pájaro revoloteaba por el lugar y al ver la hoja la tomo en su pico y la llevo a su nido, donde habían dos pichones. El pájaro puso suavemente a la hoja en un costado del nido para hacer más confortable el refugio de su prole. La hoja no paraba de llorar hasta que uno de los pequeños le pregunto el por qué de sus lágrimas. Y esta respondió:- Mi vida ha llegado a su fin, separado de mi cuna vegetal no podré sobrevivir.

 

     El pichón le dijo que no llorara que gracias a ella el podía tener una camita mas agradable; fue entonces que la hoja seca se partió en mil pedazos que se esparcieron por el boque y cada pedazo de su ser formo parte de la tierra, flores y árboles de todo el bosque y al fin entendió que todo fue parte de su evolución y que no debemos temerle a la separación de nuestras raíces porque si la evitamos jamás lograremos crear nuestros propios cimientos.

Melina Victoria Mireles Blanco-Uribe.
14 de octubre de 2000.

 

 

14
nov
08

Dos tiempos en Desorden…

Segunda Historia:

Aquel que camina sin ganas…

Aquel que cree conocer el sendero ajeno solo porque vio repetir un color de mirada o un suspiro de hielo.

Las historias conocidas en su mente de abandonos.

No  entiende que la vida siempre cambia sus tonos.

Muchos son los cuadros y el pintor no es uno solo.

 

La adivinanza y el ábaco, el oráculo y el cálculo, donde las matemáticas son mancias y la pitonisa una ciencia…

Lucha, lucha mi amigo infértil de aciertos en el andar, que por mas que mires bajo no descifras mi caminar…

Olvidas que no siempre la lluvia de otoño llega puntual… el que predice el clima usualmente está mal… cuanta equivocación en boca experimentada y cuanto acierto en el aquel que no conoce nada…

 

Primera Historia:

Miente aquel que se disfraza de Dios, a sabiendas de sus años. Donde vistiéndose de deidad se disfraza el diablo…

Lejos está de la inocencia de aquella flor recién abierta,  generosa e ingenua que deja esparcida su aroma sin pensar en la punzada que la irá a deshojar…

Nunca es la primera embestida, siempre es la última…

Aquella que apaga la luz sin aviso…

Aquella que eleva el espíritu para abandonar las ganas… no es un alma que llega al cielo, no. Es el ánima que se extravía, que se esconde, que no aguanta la aspereza de un mundo sin dedos de algodón…reflejo-ruta11

La nube nubla, la nube seca… el agua la abandona para volver de nuevo a ella, en un ciclo constante de perderse y encontrarse.

De repetir el llanto, de volver al abrazo que condena en los minutos un nuevo desencanto…

 

Melina Victoria Mireles Blanco-Uribe.

14 de noviembre de 2008.

15
nov
08

Cacofonías…

alfinal1Calma, mi calma la calma…

Mente que miente al amante en su manta de antes…

Carcajadas de cascadas cascando las caras cansadas…

Veneno en el viento de enero…

Buscando anda el Hada que nada en la nada…

Demorando mi moral, desmoronas la morada del amar…

Arribo el rio del arraigo  a la razón, erradico así el rezo del ruiseñor…

Melina Victoria Mireles Blanco-Uribe

15 de Noviembre del 2008.

16
nov
08

Tocando-lo lejos

Siento lo lejos

Añoro lo cerca435631297_407a260f24

Queriendo en silencio

Que tú me merezcas

 

Despierta la pena

Que duerme tú alma,

En apacibles sueños

Tu corazón no descansa.

 

El latido perpetuo

Recuerda los pasos

Del dulce pequeño

Que no está en tus brazos

 

Queriendo que llegues.

Al hogar de tus días.

Queriendo que sientas.

La paz en tu vida.

 

Silencio en tu tiempo

Sequía en tu risa.

Deseos de adentro

Mi dulce agonía.

Melina Victoria Mireles Blanco-Uribe

16 de Noviembre del 2008.

21
nov
08

Censura -leve

Mi viejo escudo cae ante ti.

Los golpes de tus verdades derriban mis apariencias.

Tus palabras son flechas certeras lanzadas por tu lengua.

Deliciosa arma que saborea mis sabores

mas allá de lo dulce o acido de mi propio arco.

Apuntas a mi alma atravesándola,

suave y firme es la herida

que cura los roces anteriores

Aflicciones perdidas…

Me atrapas.

Tuya es la culpa.

Mía las ganas de quedarme en tus ganas,

De jugar en tu cuerpo

Reírme en el deseo cumplido de hacer tu cuerpo mío

Llegar a ti…

Que llegues a mí…

De llegar…

 pasion

 

Melina Victoria Mireles Blanco-Uribe

8 de enero del 2007

21
nov
08

Intentandolo

 

 

En las noches que no sé nada,

que la turbulencia llena mi cabeza y me arrastra hasta confundirme

como el guerrero que niega su derrota ante el golpe certero de quien lo enfrenta.

Así me siento cuando te niego.

piedra_arena1Cuando me niego.

 Cuando intento correr para alejarme de lo que siento,

de lo que no puedo admitir por el miedo

 que es maestro  de mi cautela,

Que me cuida y me atormenta,

Que me susurra sus advertencias

que navegan en mi insistencia

por verte incierto,

por no aceptarte,

por cubrir tu aliento que me roza aunque no estés presente.

Y me quedo en vela hasta convencerme

que no eres tu quien me  despierta.

Ignorante eres para mi fortuna

de las riendas que manejas en mi locura,

Y si llega el día en que descifres

 lo que yo quiero que no reveles,

entonces no tendré más excusas,

Para fingir que no me dueles.

 

Melina Victoria Mireles Blanco-Uribe.

31 de Julio del 2003

23
nov
08

Cuentame un cuento

      Una niña de 3 años de hermosos cabellos rubios y piel de querubín posaba su mirada en un gato que paseaba con aires de aristócrata por la lavandería de  San Cristín al tiempo que una joven negra que limpiaba con su escoba el local, evitaba siquiera mirar al pedante animal para no tener que repetir aquel ataque de pánico que ya la había dejado en ridículo frente a toda ama de casa,  residentes universitarios y gays autosuficientes que habitaban el vecindario.

            El padre de la niña estaba haciéndole guiños a una joven cuyas piernas no dejaban de balancearse ansiosamente. Mientras, la cónyuge del don Juan lavaba los calzoncillo del que la noche anterior le hizo el amor y hoy tiene fantasías nocturna con la chica del balanceo.

            Yo me encontraba haciendo mi acostumbrado paseo hacia la limpieza de mis prendas de vestir como todos los domingos y, siguiendo la tradición, tuve que esperar que una de las maquinas quedara libre.

            Al ver a la niña no pude evitar sonreír. Y es que desde que tengo memoria tengo debilidad por aquellos seres que de pequeños parecen ángeles y que inexplicablemente por el misterio del tiempo tienden a convertirse en demonios o Ángeles, dependiendo de quien llegue a cruzarse en su camino.

            La niña me respondió con  una sonrisa despierta y una carcajada de esas que dan cosquillas de solo oírlas, pero gracias a su padre, quien al parecer  había dejado un charco de baba producto de su fantasía erótica de viejo verde, la atención de la pequeña se desvió al escucharlo carraspear producto de un mal trago de su salivación.

            El protagonista volvió a ser el gato, que ahora se acercaba a la chiquilla y esta lo miraba como aquellos gurus que aparecen en la Tele y que se supone leen la mente de forma inexplicable.

            La mirada sostenida de aquellas dos adorables y misteriosas criaturas no dejaban de fascinarme. Y es que ni un centímetro de ambos cuerpos se movía siendo yo la única testigo de tan singular y, en cierto modo macabro espectáculo.

            El gato finalmente maulló tan brevemente que pareció pronunciar una palabra: “Ya!”. Solo yo, y la niña, pudimos escucharlo. Inmediatamente la pequeña corrió, con la agilidad de sus cortos años, y dirigiéndose a su madre tomo la camisa que estaba apunto de caer a la maquina. La madre sorprendida regaño a su hija y esta señalo la camisa con insistencia. La madre sin entender empezó a revisar los bolsillos creyendo hallar un juguete o tal vez un dulce que la niña recordaba haber dejado.

            Sorpresa fue encontrar una cajetilla de fósforos del Motel “Ruta 69” en lugar de un juguete infantil y un preservativo sabor a fresa que indiscutiblemente no era una golosina (al menos no de su hija).

            Ahora la señora ya no era más Señora. Ahora era una olla de presión y la vena en su frente una válvula apunto de reventar. De nada me serviría describir lo que ocurrió. Espero se conformen con saber que el hecho termino en la pagina roja del diario del lunes. Dos fueron los occisos, “Mujer atraviesa a su marido con un palo de escoba y luego muere de un infarto”

            El gato ya no ronda en la lavandería, la joven de los ataques de pánico ya camina tranquila por el lugar con escoba nueva. Este domingo me detuve a hablar con ella y fue inevitable hablar de aquel gato, me dijo que, en su ataque de pánico, escucho al animal hablar y decir algo como “Ya,  ya” y minutos mas tarde un chico en su patineta había sido arrollado por un camión. La Joven juro que el gato estaba mirando al chico antes de que sucediera el accidente y el chico estaba como hipnotizado hasta el momento que fue arrollado.

 

            También tuve noticias de la pequeña por otro diario sensacionalista que titulaba “Niña pierde a sus padre en sangrienta batalla por celos, y gana mascota que la acompaña en su traumático viaje a su futuro incierto” black_cat_head_1024x768-236981

Melina Victoria Mireles Blanco-Uribe

16 de mayo del 2005

30
nov
08

Fabula del Amanecer y el Anochecer.


ocasoanakaitangata1Hubo una vez una Aurora que quería  fundirse con el Mar.





Hablaba con el Sol pidiéndole consejo en tal romance.


Todos los días se levantaba muy temprano para poder  correr lo suficientemente rápido y así alcanzar aquellas aguas afortunadas por tantos tesoros albergar.


Por más que hiciese grandes esfuerzos, sus esbeltez nunca llegaba a ser liquida y, su sonrisa jamás era similar a las perlas que guardaba el poderoso Azul…


Todo el día miraba hacia arriba, implorando, suplicando!  mientras estiraba su grandeza hasta más no poder, produciendo los amaneceres más hermosos que los ojos de las garzas pudieran ver . Y sin embargo, por no conseguir su gran anhelo, sus luces palidecían y en ocasiones la furia de su alma se convertía en tormentas


de frustración que eran acompañadas con llantos de lluvia.


Así se dormía. En el hastío de no alcanzar lo amado, mientras el Sol la consolaba dándole ánimos para que nunca desistiera de cumplir su sueño.


Una y otra vez la aurora intentaba su anhelo hasta que descubrió que al terminar el día podía hacer un nuevo intento de encontrarse en el océano.


Fue entonces cuando abrió sus ojos con grandiosa sorpresa, descubriendo sus colores retratados en el mar.


Finalmente eran Uno Solo.


Desde ese momento,  cada mañana el Sol recibe a una aurora vestida de novia con colores de esperanza  alegre. Y aun cuando se enoje con truenos de molestia, o nubes de preocupación siempre tiene la certeza de un final  feliz en el encuentro.


Por más que el día parezca no terminar, el dulce Ocaso siempre acariciara nuestros cuerpos y, con un poco de esfuerzo, nos fundiremos en el mar del amor incondicional.


Solo hay que mirar de vez en cuando el espejo  de nuestro alrededor.


 


Melina Victoria Mireles Blanco-Uribe.


30 de noviembre de 2008


 


 


 

07
dic
08

Monólogo del Heraldo

Está  anocheciendo  y una silueta se distingue de entre las sombras de la oscura habitación. Heraldo, frente al enorme ventanal, habla para ser escuchado pero los únicos oídos que pueden percibir su voz  amarga son los suyos y él lo sabe.

 

Heraldo.- El cielo presiente lo que se avecina. Las blancas nubes han desaparecido lentamente… poco a poco… como la paz que abandona a un reino lleno de alegrías, fiestas, gritos, vida, y la guerra la toma por sorpresa no por ser repentina sino por ser como las gotas del rocío que no se sienten y levemente van adquiriendo fuerza. Y las gotas ya no son gotas,  ya no refrescan ya no son alivio, son un manto de lluvia, ahora son balas y cañones que ensordecen, que hieren, que matan.

                       

                        Y cada trueno ahoga, cada rayo quema, cada centella ciega el mirar de mi gente que no vio la tormenta, no vio la garra de la fiera sobre sus lechos.

 

                        Pero, ya es tarde. El cielo se ha oscurecido y la sentencia ha sido dictado en voz alta pero solo yo la escucho. Quisiera ser sordo …

 

                        Y aquí estoy, sentado, mirándola frente a frente. Yo la veo pero ella no me ve, soy demasiado insignificante como para ser tomado en cuenta.

 

                        ¡Si no fuera yo!.

 

                        ¡Si no fuera solo yo!.

 

                        Si no fuera mi castillo sino todo el reino… Sino fuera este viejo soldado sino todo un ejercito vivaz y fuerte…

 

                        ¿Por qué?…

                        ¿Por qué tengo los ojos abiertos?

 

                        ¿Por qué vivo cuando sé que estoy muerto?

 

                        ¡Ven rápido guerra implacable! Que  si he de morir bajo tu espada lo haré con el alma en lo alto aunque mi cabeza esté gacha.

 

                        El cielo presiente…

 

                        El cielo está de luto…

 

                        Ya comenzó a llover.

 warcraft_guerrero1

Melina Victoria Mireles Blanco.

25 de mayo de 2000.

15
dic
08

Noche

Sueña,suena20sin20dolor

sigue soñando.

 

No temas el mirar a tus adentros y, descubrir tus deseos…

 

 Las tinieblas solo se ven a través del reflejo de una luz… tenue luz

 

Creo que ahora duermo y muevo mis dedos

Es un estado agradable…

El medio, el centro.

Entre lo bueno y lo malo,

Entre aspirar y exhalar

El equilibrio, la pausa.

 

Espacio sin muros, sin suelo y sin techos.

Tiempo sin agujas, sin fin, ni comienzo.

Sueña sin miedo

Sueña con Sueños

 

Me invaden las ganas de dejar este cuerpo…

Se mueven mis ojos pero nada están viendo.

Mis labios te hablan en un oscuro silencio…

 

Sueño.

Despierto.

 

Melina Victoria Mireles Blanco-Uribe.

Maracaibo, 15 de diciembre 2008.

10
ene
09

cuentos

fuseli-la-pesadilla1Ya no mas cuentos de hadas.

No más polvos mágicos, ni chispas que iluminan la oscuridad del bosque donde yacen las fieras, los nomos, los ogros…

 

Ya no más melodías y cantos

No más niños sorprendidos por el sonar de una flauta mágica que se ha vuelto fuego que quema las horas de la inocencia….

 

No más sueños de terciopelos y almohadas mullidas.

Nadie que recite un verso antes de dormir y apague la luz cuando se encienden tus sueños con el  beso de buenas noches…

 

No más vestidos de fiesta de telas de escarcha.

los caballos que galopan al paso del viento se han quitado sus cascos y han tumbado sus cuerpos…

 

Ya no hay fin del cuento porque ya no hay principio…

 

No mas finales felices…

Ya no mas cuentos de hadas…

Ya no mas mentiras…

 

El tiempo se agoto…

 

Melina Victoria Mireles Blanco-Uribe

10 de enero del 2009.

26
ene
09

Verdades

Las horas del reloj pesan menos para aquel que perdió las esperanzas de amar… de encontrase en el otro… de ser uno con el otro… frases gastadas…

Mis horas duelen sabiendo que no hay nadie del otro lado del reloj de arena… solo el aire, ni un grano de tierra… solo agua de un rostro mojado por la acidez de la certeza.

Luto… hoy estoy luto… y brindo por las mentiras, brindo por las nuevas vidas que nacen y se revuelcan sin conocer las amarguras de aquella semilla que las germino.

Mentiras… carencia de confianza en el mañana… en la tierra firme… en las manos entrelazadas…

Mentiras…

Quizas la penumbra es densa… quizás mi vela no tiene cera… quizás mis ganas sienten la derrota… de mirar a un cuerpo sin alma ni ropa…. Desnudo con mascaras… que ironía.

Mentiras…

Mentiras…

Baja la voz que nadie te escucha…

Ni siguiera tu

Ni siquiera tu tumba…

viento_solarMelina Victoria Mireles Blanco-Uribe.

26 de enero del 2009.

07
feb
09

Tiempo…

Tu tiempo, mi tiempo, el tiempo… el tiempo ajeno, el tiempo con dueño, el dios tiempo…

Dos tiempos.

Uno es ajeno, el que llevas en tu muñeca con el sonar del tic tac, el que te dirá que vas tarde, el que tranquilizara porque aun falta para que se acabe la espera, el que  se perderá cuando estés feliz y no notes su pasar… el que traerá la noche, el que marcará el día… el tiempo de la maquina que un día no tendrá batería.

 

El otro tiempo es el de la arena… el de tu destino, el que tu detienes o apresuras según tu andar. El que te toca, el que te acerca a lo que quieres y a lo que eres… el que se detiene cuando te alejas de ti mismo, el que amanece con tus sueños cumplidos, el que no hace ruido. El que te da oportunidades una y otra vez…

Hay hombres de maquina… siguen el ritmo del compás del tiempo que le es ajeno que los esclaviza…

Hay hombres de Arena… son aquellos que se funden con el tiempo en acciones seguras… son los que guían, los que marcan el cambio, los que se pierden en el horizonte y van mas allá de lo que sus ojos alcanzaron a ver una vez…

 

Dos tiempos…

 

Melina Victoria Mireles-Blanco

2006

tiempo

11
feb
09

Melancolía.

En mi melancolía…

En mis ganas de dejar de una buena vez la ironía

Allí la soledad se acobija con sabanas finas haciendo mis dientes titiritar.

En mis sueños.

En el espacio secreto  donde soy el único dueño

Vuelo para reposar en un cielo… cálidos brazos que acarician mis deseos…

 

En mis suspiros.

Cuando invaden mi cuerpo recuerdos solo míos.

Pasiones, canciones, besos aun tibios.

Que hablan sin voces, que callan los ruidos…

 

En mis mentiras

Caras que hablan ocultando la ira.

Palabras que ocupan la luz de los días

Llenando la noche  de distancias frías.

 

En mi recuerdos,

La gente que pasa y forman los versos

De cuentos que antes creía ciertos

Hoy solo son hojas que bailan al viento…

 

En mi destino,

Las líneas en las manos repletas de mitos

Cayendo en mis horas… No hay silencios ni gritos.

Torbellino que muere en un aliento finito.

En aguas tranquilas, se aquieta este rio.

anciano

Melina Victoria Mireles Blanco-Uribe

15 de diciembre del 2008

11 de febrero del 2009.

20
feb
09

mi despedida

Mi Despedida

 

Amigo que caminas el sueño,

De estrellas que no conocen el día…

La noche que es tu silencio,

Descanso que aquí ya no tenias…

 

Amigo que acompaña mi alma,

Siempre rondando mis risas…

El juego de llegar a tu lado,

La lagrima de no ver tu partida…

 

Amigo que no hablas mi idioma,

Que pocas palabras sabias…

Y sin embargo entendías mi llanto,

Y sin falta celebrabas mi dicha.

 

Amigo que tanto extraño,

Sabiendo que no te veré mas en mi vida…

Espero que cuando terminen mis años,

Me recibas en la puerta, allá arriba.

                               Te extraño cachorro….

                               Melina Victoria Mireles Blanco-Uribe.

mi-amorsito-y-yo

05
mar
09

Buenos Deseos…

Descanso…

Llegar a las aguas y flotar en la lluvia,

Caricias en los pies algodón en los dedos,

Flotando en el aire de húmedos besos.


Suspiro…

Oliendo a flores de acida frescura,

Limpiando mi cuerpo, menta en la frente.

Vapor que refresca un rostro cansado,

Sensaciones opuestas en mi mente danzando.

 

Ardor…

Fulgurante calor, estremecedora cura.

Fuego que hiela, frio que hierve,

Inesperada locura en este  silencio.

Sospechas latentes, sentidos atentos.

 

Profundo…

Figuras que mezclan secretos humeantes,

Oscuridad que atrae a un ser galopante

Cayendo levanto un alma gigante.

Indescifrables destellos silentes, vibrantes.

 

Llegar… a mi.

el-descanso-pablo-picasso2

                                               Melina Victoria Mireles Blanco-Uribe

                                               5 de Marzo del 2009.

 

 

19
mar
09

en este desierto

Hay pasos como el de los elefantes,

La tierra lo siente, se escucha la estrepitosa presión de unos nobles miembro que ayudan a un cuerpo avanzar en busca de un fin digno.

Hay pasos como el de las serpientes,

No llegan a ser pasos sino huellas perennes de un cuerpo sigiloso que no logra un camino recto… Solo curvas de maliciosa sorpresa para aquel que es su presa… animal que avanza en el movimiento dudoso… sisea, confunde, hiere, hipnotiza… hasta que finalmente envenena.

Hay hombres que emulan animales rectos,

hay otros que terminan perteneciendo a lo perverso…

No culpo a los animales…

Solo miro aquellos hombres que jamás podrán verse en un espejo…

 presencia-christian-bonanno

Melina Victoria Mireles Blanco-Uribe

19 de marzo del 2009.

 

05
jul
09

Para la niña de Roma

Chiquita,

Nada será fácil pero siempre habrá sonrisas.

Verás un sol redondo que en ocasiones aparecerá,

Y en otros momentos la lluvia lo esconderá,

como las sorpresas,

como los malos días.

Siente la humedad de los besos,

De aquellos amados.

Llena tus sueños de flores y,

las luciérnagas visitarán tus noches.

Cuenta las nubes con formas de niños,

de flores,

de asnos.

Inventa cuentos con brujas que se convierten en saltamontes.

Liebres que son lentas y Perezas que tambores bailan

No hay limites en esta tierra

Es tuyo este campo.

Grita a todos los viejos que te escupen sus años,

Queriendo atar tus ganas a su pasado.

A sus atrasos.

No le debes nada a nadie,

Mas que sonrisas, más que saltos.

Abraza aun cuando creas que se congelan ya tus manos,

Susurra canciones nuevas que alegren el andar de tus pasos.

La esperanza está en el aire y nada ni nadie podrán espantarla,

Porque es tu compañía eterna y,

Destinada a tu vida acariciar

Mírame aun cuando no te vea…

Que mi deseo es que siempre estés a salvo,

Aun cuando no me debas ni un suspiro de tus labios.

Hay Ángeles que te rodean,

Y yo soy uno de tu pasado.

No pierdas la magia que te rodea,

No derrames la inocencia de tus ojos

Recuerda que la vida es tuya,

Y sin deudas has quedado.

Desde ya diste alegría,bebe luna

Ahora solo sigue cantando.

(Dedicado a una niña que no conocí)

Melina Victoria Mireles Blanco-Uribe

20 de enero del 2009

11
jul
09

Allí

Aguas arriba,

la neblina acompaña un respirar tranquilo.

Las cumbres no sienten envidia,

por aquellas otras cimas, mas altas y empinadas.

Las fronteras son sublimes,

resguardadas por la lógica de lo natural…

Un equilibrio intangible…

Irrompible para aquello que allí habitan.

No hay artilugios ni trucos,

lo aparente es lo esencial y viceversa.

La paz la respiro al estar allí en mi ausencia…

Montañas

Melina Victoria Mireles Blanco-Uribe.

2 de Junio del 2009.

22
jul
09

Cierra los Ojos

Cierra los Ojos…

Imagina un agua quieta donde el reflejo de la luz del sol encandila tu mirar por instantes breves que hacen que tus ojos se entre cierren y que tus labios dibujen una sonrisa leve.

Imagina tus pies descalzos caminando sobre una arena húmeda y fresca sintiendo como vas dejando en cada huella el peso de tu cuerpo en tu simple caminar.

Imagina un cielo con mas de tres tonos, azul, violeta, narajan y amarillo quizás. Imagina una nube que atraviesa el espacio y que entre ella traspasan rayos de sol como si la luz fuera finas cascadas derramadas.

Imagina la noche mas fresca con aroma de eucalipto y sonidos de grillos en la lejanía. No hay oscuridad total porque la luna esta de turno es una fina línea brillante pero dejando ver el resto de su cuerpo en tono ligeramente mas claro que la noche misma.

Imagina…

Imagina…

Imagina…

Ahora dime si me viste a tu lado en alguna de tus visiones…

Que tu mente te lleve a hasta tus sueños… que  tus sueños te lleven a tu verdad… que tu verdad te lleve a la sonrisa que nunca habrá de apagarse…

visualizacion-uruguay-contemplacion_meditacion

Melina Victoria Mireles Blanco-Uribe

15 de marzo del 2008

20
nov
09

Breve Despedida

Breve Despedida

En estos días de silencio, de ausencia de voz, de imagen, de verbo… recuérdame, porque yo te recuerdo.

Escuchare tu voz en mis mañanas, dándome un poco mas de ganas y sabiendo que aunque el mundo es de hielo hay un corazón que entibia mis anhelos… recuérdame, porque yo te recuerdo.

En mis noches de bullicios y cantos, junto a gente que canta y que baila, yo cerrare mis ojos un rato y respirare tu nombre y acariciare tus manos… recuérdame, porque yo te recuerdo.

Y si la peregrina asaltara mi tiempo y después de mañana no vieras mi regreso, dormiré tranquila en un descanso eterno porque ya te toque en tu alma, en tus ganas, en tus sueños… recuérdame, porque yo te recuerdo.

Estoy en ti y tú en mi… ya la soledad me deja vivir.

Te quiero…

Melina Victoria Mireles Blanco-Uribe


22
feb
10

Bailando en el Hielo

Mis manos inquietas buscan Un deseo…

Nada en el aire

Habla al viento

Mis sueños helados bailan coquetos

Quiñan hechizos

Besan arpegios.

Mis pies filosos rompen las nubes

Desatan lluvias

Liberan el frio.

Mis luchas ásperas lijan los miedos…

Suavizan las ansias

Yo soplo los restos

Mi destino sonríe buscando tus besos

Lentamente llegas

¿Estarás ya despierto?

Melina Victoria Mireles Blanco-Uribe

22 de febrero de 2010.

28
feb
10

Una llave más

Aquí sentada… con el sonido continuo de un ventilador que tantas noches refresco mi  cuerpo, le digo adiós a esta hogar ajeno que por ratos sentí mío.

En este ínstate abro la puerta para una vez más dejar atrás una historia, quizás simple pero llena de esfuerzos con nuevos hábitos que son ya costumbres que dejare atrás.

Una vez más abro la ventana y dejo volar el polvo del camino. Me trago el dolor de estos pies marcados por piedras que se colaron en mis sandalias. Tortura bienvenida, tortura merecida, espero algún día expiar los pecados que con maléfica sonrisa cometí.

¿Será mejor así?¿Podré llegar a ser lo que un día fui? No lo sé… solo que, al levantarme,  no sentir el deseo de apagar la luz.

Gracias. Hermosa palabra para este recinto. Gracias por acobijar mis manos cuando tenía frío. Gracias. Por las charlas de locos, por el amaneceres de neblina, por el sonar del reloj, por el verde. Gracias.

Ahora me mudo a un jardín de extraños perfumes. Una cueva de pequeñas dimensiones. El calor será mi compañero cuando ayer el frio era quien me seguía. Ya no más amaneceres de colores. Solo veré como lentamente mí alrededor se ilumina sabiendo asi que el tiempo avanza… la oscuridad será el anochecer sin ocaso visible a mis ojos.

¿Será esta historia mejor? Sigue mi ignorancia sin responder. De lo que si estoy segura es que mi hogar aún no llega.

Sigo esperándote.


Melina Victoria Mireles Blanco-Uribe

28 de febrero de 2010

08
may
10

Miedo

Y qué hago conmigo?
Si son tantas voces las que tientan mi destino…
Me confunden cantando a un son
Que aun es desconocido.
Me tientan las montañas, el sol y la cueva de acertijos.
Pero no salgo de esta brea
Que mancha mis ganas y me hunde en el olvido.
La certeza tiene cara de halcón escurridizo.
Una fiera de grandes ojos que asesina a su enemigo.
Pero este cielo está atestado de aves de grandes picos
¿Cómo distinguir el vuelo de tu verdad?
¿Cómo retomar el camino?
Las sendas que se vuelven sombras
Las piedras que no tienen ríos.
Así se miran las culpas
De una sola alma en el hastío.
¡Y tú quieres mi mano!
¡Quieres abrigarte en este frío!.
Si aun crees en la vida.
Aleja tu alma pronto,
Antes que crezcas en mi vacío
Y mis raíces se vuelvan fango
Que estrangulen tu cariño…
No…
Melina Victoria Mireles Blanco-Uribe
8 de Mayo del 2010.
.
22
may
10

Primavera

En un sábado húmedo tu recuerdo lo seca todo

Los arboles se mueven frondosos como invitando al rocío a acariciar cada hoja hasta sentir un orgasmo vegetal imperceptible a los ojos.

Y mis manos llenas de envidia buscan las raíces en unos pies torcidos.

La lluvia sigue cayendo y escucho aquella vulgar poesía que acompañaba a tus labios cada noche de obsesión.

¿Qué si te extraño? No… si… no… no sé.

¡Qué odiosa es la vejez!

Ésta ridícula manera de empezar a volverse loca por un recuerdo que secó un tintero lleno de palabras que nunca fueron pronunciadas.

Y me obligo a quererte cuando quiero matarte

Y deseo tocarte añorando quemarme.

Y lamento conocerte pidiéndole al destino no haber nacido.

Ya son 72 años… un cuerpo frágil  que ya no es digno mirar.

¿Habrás muerto ya?…

Seguramente si… o si aun vives debes conservaras el olor a alcohol y perfume del Olimpo cual dios caído a punto de terminar su leyenda.

Soy yo misma mi tortura.

Soy yo misma mi locura.

No eres tú… soy yo una y otra vez hablándole a las gotas que caen y se convierten en moho.

Maldito jardín que se ríe de mí en primavera.

Pero la noche está llegando… cierro la ventana de los sueño.

Ya no veré nunca más la lluvia de tu memoria caer en mi cristal

Ya es hora de apagar la luz…

Melina Victoria Mireles Blanco-Uribe

22 de mayo de 2010.




Melina Victoria

 

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